Jóvenes Makers.
Qué es y cómo funciona la actividad extraescolar de tecnología para adolescentes de Fab Lab León
Los viernes por la tarde Fab Lab León se llena de curiosidad, creatividad, trabajo en equipo y complicidad. Los Jóvenes Makers toman ese día el espacio para sacar adelante sus proyectos con el acompañamiento de los monitores. Este grupo lo forman estudiantes de Secundaria, organizados por niveles según el tiempo que llevan en el laboratorio. Los hay que pasan de las extraescolares de Primaria y hay quienes empiezan de nuevo. Aquí hay sitio para todos porque el ritmo de aprendizaje lo marca cada uno y los conceptos tecnológicos los van incorporando a medida que los necesitan para continuar sus trabajos.

¿En qué consiste exactamente Jóvenes Makers?
Jóvenes Makers es la actividad extraescolar de tecnología de Fab Lab León dirigida a jóvenes de 12 años en adelante. Acuden hora y media a la semana, los viernes, y aprenden a través de los proyectos que van haciendo ellos. Adquieren conocimientos sobre impresión 3D, corte láser, plóter de corte, programación, Arduino, diseño o electrónica y van profundizando en ellos a medida que acometen proyectos cada vez más complejos.
A diferencia de los grupos de Primaria, donde cada día completan un proyecto que se llevan para casa, aquí dedican más tiempo a cada uno de ellos, alrededor de un mes, para poder sacar adelante trabajos más ambiciosos.

Los Jóvenes Makers de nivel 1 y 2 se enfrentan a proyectos más guiados para ir familiarizándose con las máquinas, el espacio y las posibilidades que ofrece. A partir del nivel 3, los proyectos son mucho más libres y pueden realizarlos tanto de manera individual como grupal. El trabajo en equipo aquí, en cualquier caso, es una constante porque siempre hay alguien que ya sabe hacer esto o que ya probó lo otro, y unos van aprendiendo de los demás. Además, documentan sus procesos para que los que vienen después puedan beneficiarse de lo que ellos ya han explorado.

Proyectos de los Jóvenes Makers
Entonces, ¿qué tipo de proyectos pueden hacer? Los hay de muchos tipos. El primer fablab se creó a partir de un exitoso curso titulado ‘How to make almost anything?’ (¿Cómo crear casi cualquier cosa?) y esa es la esencia de estos lugares, convertir ideas en objetos tangibles. Para conseguirlo, los instructores les aconsejan y les ayudan a llevar sus ideas a la práctica de una manera realista.
Camisetas con sus propios diseños, macetas inteligentes, lámparas que cambian el tono de la luz a través de una aplicación, un gramófono con diferentes melodías, un sensor que nos alerta de la llegada de personas a la habitación…. Incluso con los proyectos que aparentemente son más sencillos, hay todo un proceso previo que no se ve y que es donde reside el aprendizaje. Valorar costes, analizar tiempos, estudiar alternativas y, por supuesto, equivocarse hasta lograr el resultado deseado. De esta manera, llegar a la meta es muy gratificante porque son ellos los que lo han logrado. Y eso rellena el repositorio de autoestima, que en la adolescencia viene de maravilla.

Podríamos decir que esta actividad es un ensayo para el mundo real, pero mentiríamos porque esto ya es el mundo real. Ya idean, diseñan y crean. Ya utilizan sus creaciones. Sirva de ejemplo lo que hicieron el último día antes de Navidad dos de nuestras Jóvenes Makers, Sara y Naiara. Diseñaron un tres en raya navideño. Un Grinch vs Papá Noel para jugar entre ellas y pasar un buen rato. O uno de los últimos proyectos de Alejandro, uno de nuestros veteranos, que acaba de crear un contador de seguidores de YouTube que bien podría estar en cualquier tienda para animar a los clientes a seguir su perfil en la red social.

Blanca y Elisa, por poner un ejemplo más, crearon el pasado año un brazo articulado. Este curso, Pedro y Naiara han aumentado el reto: que además de mover los dedos, pueda articular también muñeca y brazo. Unos van aprendiendo de otros, se motivan y avanzan. Y, lo más importante, fijan el aprendizaje de una manera más eficaz al ir haciéndolo ellos mismos.
A veces no sale a la primera y se frustran (aprenden), otras lo consiguen (también aprenden) y en ocasiones lo dejan pausado para plantearse alternativas (aprenden otra vez). Se enfrentan una y mil veces a retos que ponen a prueba su creatividad y los van preparando mejor para la vida.

Una relación sana con la tecnología
Lo que tienen en común todos los proyectos es que en su fase inicial lo que tienen que plantearse es ¿qué voy a hacer yo con la tecnología? y no ¿qué va a hacer la tecnología conmigo? En Fab Lab León, los jóvenes pasan de ser consumidores a creadores y eso les permite entender cómo están hechas muchas de las máquinas de su día a día o comprender cómo funcionan las aplicaciones que utilizan o los videojuegos. Todo esto les aporta un espíritu crítico fundamental para desenvolverse mejor en el mundo actual.

Un grupo de amigos
Todos los que pasan por Fab Lab León destacan una cosa. Sí, este es un laboratorio lleno de máquinas, pero lo importante es la gente, lo que hacen las personas que están detrás de esas máquinas. Los Jóvenes Makers son también un grupo donde se forman relaciones, encuentran personas con intereses similares, pasan un buen rato y hacen amistades. Están en un lugar donde la comunidad es muy importante y no solo la que tenemos aquí sino toda la comunidad formada por los numerosos fablabs que hay repartidos por el mundo.

